"LA TELEVISIÓN ES EL ÚNICO SOMNÍFERO QUE SE TOMA POR LOS OJOS"
Vittorio de Sica. Actor italiano (1901-1974)

30 de enero de 2018

La Insigne Orden del Toisón de Oro

Su Majestad el Rey impone hoy en una ceremonia en el Palacio Real de Madrid, el Collar de la Insigne Orden del Toisón de Oro a su hija y heredera Su Alteza Real Doña Leonor, Princesa de Asturias, de Gerona y de Viana, Duquesa de Montblanc, Condesa de Cervera y Señora de Balaguer. El Toisón que recibirá la Princesa es el que perteneció a su bisabuelo Don Juan de Borbón.

La Orden del Toisón de Oro fue creada en 1430 por Felipe el Bueno, Duque de Borgoña, con motivo de su boda con la Princesa Isabel de Portugal. Su entrada en la Monarquía Española se produjo a través de Felipe el Hermoso y el Rey Emperador Carlos I que transmitieron la soberanía de la Orden a la Corona de España, convirtiéndose así en la condecoración más prestigiosa del mundo y la más importante que concede en exclusiva el Rey de España como Jefe y Soberano de la Orden, mientras el Gobierno se limita a conocer la decisión real y ordenar su publicación en el Boletín Oficial del Estado como mero trámite administrativo.

La Orden recibe el nombre del mítico vellocino de oro, cuya búsqueda llevó a cabo la figura mitológica de Jasón que simboliza la prosperidad y el heroísmo, se materializa en un collar de oro formado por eslabones en forma de “B” de Borgoña, entrelazadas y unidas por piedras centelleantes inflamadas de fuego esmaltadas en azul y rematadas por un carnero de oro, con una frase en latín que dice: Ante feriti, quam flamma micet (Golpea antes de que surja la llama).

La condecoración no es hereditaria ni transmisible. Cada ejemplar está numerado y debe ser devuelto a la muerte de su titular, aunque algunos collares se han “perdido” según los herederos de los galardonados. Así, por ejemplo, una de las perdidas más sonadas fue el collar que el Rey Juan Carlos había entregado en 1985 al Emperador de Japón, Akihito, que se extravió durante un vuelo entre Tokio y Madrid, durante su escala en Moscú y del que nunca más se supo.

En sus orígenes, la entrada en la Orden solo estaba permitida a los hombres que fueran miembros de la realeza o la nobleza, siendo los méritos para poder acceder a la misma los de fiel servidor de los débiles, la Iglesia y el Rey, mientras que en la actualidad es un premio a la excelencia sin importar la condición ni religión del premiado, sea noble o plebeyo.

La Orden del Toisón de Oro tiene hoy otra cita con la Historia y el futuro en el Palacio Real de Madrid, más de 580 años después de su creación.