"Un buen periódico es una nación hablándose a sí misma"
Arthur Miller. Dramaturgo y guionista estadounidense (1915-2005)

25 de diciembre de 2012

Mensaje de Navidad del Rey. La nueva política de comunicación de la Casa Real


Un año más, Su Majestad el Rey se ha dirigido a todos los españoles a través del mensaje de Nochebuena que ha tenido destacadas novedades tanto en la forma como en el contenido, y que forman parte de una estudiada planificación de gestos y mensajes encaminados a recuperar la imagen de la Corona, dañada por los sucesos ocurridos en los últimos meses.

En cuanto a la escenografía, el mensaje se ha caracterizado en esta ocasión por una puesta en escena totalmente diferente a la de los últimos años. El Rey apareció de pie en su despacho apoyado en la mesa de trabajo, para transmitir actividad y cercanía, fuera de la imagen más ceremonial de anteriores ocasiones, donde aparecía sentado en un sillón en el Salón de Audiencias.

También elementos nuevos entraron en escena, como el visible ejemplar de la Constitución, gastado por el uso, además de las banderas de España y Europa junto al retrato del Infante Don Felipe, fundador de la dinastía Borbón-Parma, así como fotografías de los Príncipes de Asturias, del Rey y su nieta, la Infanta Leonor, de la Infanta Doña Cristina y de su hermana Doña Elena, de Don Juan o de Su Majestad la Reina. No había ninguna foto de Iñaki Urdangarin.

Como elementos propios de estas fechas, el tradicional árbol navideño que con sus luces y elementos decorativos puede estar más asociado a la fiesta desapareció, para dejar el protagonismo al Nacimiento, como símbolo de reflexión, generosidad, solidaridad, amor, compromiso y sencillez, valores que tal y como reivindicó el Monarca en su alocución, son tan necesarios en estos tiempos de crisis económica, social e institucional.

En cuanto al contenido del mensaje, el Rey centró el mismo en tres ideas principales: la crisis económica, la fortaleza de España como nación europea e iberoamericana y la reivindicación de la “política grande” como instrumento para unir a todos los españoles y poder salir de la crisis y encarar con esperanza el futuro.

Un discurso más corto que otros años, casi nueve minutos, donde los mensajes fueron más sutiles, donde Don Juan Carlos habló por ejemplo de la importancia de recuperar el espíritu y los valores de la Transición, aunque sin mencionarla, para poder encarar con éxito los difíciles momentos que vivimos. De la necesidad de hacer política de Estado que permita integrar y sumar fuerzas de todos los territorios que conforman España, en referencia al problema con Cataluña, aunque tampoco lo mencionó directamente, o de trabajar todos juntos para superar la crisis.

En definitiva, un mensaje que supone un punto de inflexión en lo que a partir de ahora será la política de comunicación de la Casa del Rey con los españoles, que se emplea a fondo para mejorar la transparencia, la imagen y la presencia de la Corona y de los miembros de la Familia Real, que con el Rey a la cabeza la representan, en la vida pública e institucional de nuestro país, a través de diferentes estrategias y la aplicación de determinadas herramientas como son la renovación total de la página web, la creación de un nuevo canal de comunicación a través de YouTube y la emisión de su mensaje navideño en las lenguas cooficiales de España en aquellas autonomías con lenguas propias, además de la traducción del mismo al lenguaje de signos para sordos.

Todo ello encaminado a recuperar el terreno perdido en los últimos meses consecuencia de diversos sucesos como la imputación de Iñaki Urdangarin en el “Caso Nóos”, que ha supuesto un grave quebranto a la imagen de la Corona, si bien en este asunto, la Casa Real debe mejorar su estrategia de comunicación para una crisis de esta envergadura, con el objetivo de evitar errores como la reciente aparición pública del Duque de Palma en el hospital donde convalecía Don Juan Carlos tras su última operación de cadera. Imágenes como esa son palos en las ruedas de la nueva política de comunicación de la Casa del Rey, cuyo último ejemplo ha sido el mensaje de Navidad de esta Nochebuena.

19 de diciembre de 2012

El 2012 fue un año negro para el periodismo en el mundo


En 2012 en todo el mundo, 3.461 personas fueron asesinadas, detenidas, agredidas, amenazadas, secuestradas, encarceladas o tuvieron que huir de sus países, por ser periodistas o dedicarse a la información, lo que convierte al año que está a punto de terminar, en el peor para la libertad de información de los últimos 17, según el Balance Anual de Reporteros Sin Fronteras presentado ayer. 

Según esta ONG, el año pasado fueron asesinados 88 periodistas, un 33% más que en 2011, 879 fueron detenidos, 1.993 fueron agredidos o amenazados, 38 fueron secuestrados, 73 tuvieron que exiliarse para salvar su vida, 6 colaboradores de medios de comunicación fueron también asesinados igual que 47 internautas, 144 blogueros fueron detenidos y 193 terminaron en la cárcel.

Unas cifras a todas luces devastadoras que hacen del periodismo y de la labor de informar con libertad, una de las actividades más peligrosas especialmente en determinadas zonas de globo como Oriente Medio, África del Norte, África Subsahariana y Asia. En estas áreas, los países más peligrosos fueron Siria como consecuencia de la guerra civil que padece y la represión ejercida por Bachar el-Assad y Somalia donde los periodistas fueron víctimas de las milicias armadas, los shebabs y los gobiernos locales. 

Ya en Asia, Pakistán se erige como lugar donde ejercer la libertad de información puede llevar a la muerte, pues murió un periodista al mes durante este año como consecuencia de las represalias talibanes, la violencia policial o las luchas tribales.

Mientras, al otro lado del Atlántico, en México y Brasil, profesionales del periodismo fueron asesinados por el crimen organizado, el narcotráfico o por hablar sobre la corrupción y la violación de los derechos humanos por parte de las autoridades.

El informe de Reporteros Sin Fronteras hace también mención a la situación carcelaria de los periodistas en cinco países que según la organización, son las cinco prisiones más grandes del mundo para los profesionales de la información. Estos países son: Turquía, país donde se respeta poco la libertad de información y el derecho a un juicio justo; China, donde el régimen comunista controla toda las noticias, especialmente las relacionadas con la corrupción y nepotismo de los líderes del PCCh; Eritrea, donde los periodistas encarcelados no tienen derecho a juicio o abogado y son sometidos a torturas; Irán, donde la República Islámica reprime y encarcela en condiciones muy duras a los profesionales que se atreven a criticar al gobierno o demandan libertad y democracia, y cierra la lista Siria, donde el gobierno aplica la tortura de manera sistemática.

A estos países se unen otros, algunos de ellos ya tradicionales en este triste ranking como Cuba, Nepal, Honduras, Argentina, Bangladesh, Sri Lanka, Bahrein, Libia, Egipto, Túnez, Omán, Mali, Nigeria, República Democrática del Congo, Sudán, Uganda, Malawi, Angola, Bielorrusia y Ucrania.

14 de diciembre de 2012

La Comunicación de Crisis (I). Comunicar en situaciones de crisis



En España hay todavía un camino por recorrer para que compañías, especialmente pymes, incorporen a su cultura y estrategia empresarial la comunicación en situaciones de crisis. Deben ser conscientes de que disponer de la preparación adecuada y de los planes necesarios para hacer frente a situaciones difíciles, es esencial para preservar la imagen y reputación que tienen ante la sociedad y que un suceso o incidente mal gestionado puede hacer que pierdan, en algunos casos de manera definitiva.

Comenzamos hoy un recorrido por los aspectos más destacados de la comunicación de crisis, con el objetivo de conocer mejor las estrategias y herramientas con las que puede y debe contar una compañía para hacer frente satisfactoriamente a momentos difíciles.

En estos tiempos en que la información fluye de manera masiva, rápida y en todas direcciones y por todos los medios, ya sean los tradicionales o los de la denominada web 2.0, la comunicación es o debería ser esencial para una empresa a la hora de trasladar a la sociedad no solo el desarrollo de su actividad, sino también sus logros, y porque además, comunicar ya es en sí misma una manera de prepararse para futuras crisis al tejer poco a poco un colchón de reputación que tan útil será en situaciones críticas.

Ante cualquier incidente o suceso que ponga en tela de juicio su imagen o su reputación, es preciso que la empresa sepa qué debe hacer y cómo actuar para gestionar desde el punto de vista de la comunicación, esa crisis que puede tirar por la ventana una labor de imagen y credibilidad labrada a través de años de trabajo y buen hacer.

La crisis es un periodo crucial y difícil y requiere una labor de comunicación y no de silencio que la haga mayor y más grave, por lo que la empresa debe saber cómo actuar para dirigirse de manera adecuada en tiempo y forma a sus diferentes públicos, ya sean periodista, autoridades o colectivos sociales, para trasladar la imagen de responsabilidad, de seriedad, de sensibilidad y de transparencia como entidad.

Esta situación grave y decisiva en el vida de la compañía puede afectar a diferentes áreas de influencia o actividad de la empresa, como los consumidores, la calidad de productos o servicios, los procesos productivos, el medio ambiente, la marca, la imagen o el mercado, y por supuesto una crisis puede ser de muchos tipos, de producto, de transportes, corporativa, sanitaria, de procesos, medioambiental, política o de personal.

Por tanto, es necesario que las empresas sean capaces de descifrar y entender los mecanismos sobre los que pivotará la reacción pública a la hora de pedir culpables o responsables, de determinar si lo ocurrido es consecuencia de la improvisación, de la falta de control, de la mala imagen del sector donde opere la empresa o de aspectos basados más en leyendas y percepciones erróneas, que en realidades que puedan ser fácilmente cuantificadas y evaluadas.

La compañía debe estar preparada para prever y aceptar que puede suceder cualquier cosa. Conocer los mecanismos de respuesta de la opinión pública ante un suceso concreto, tener una credibilidad labrada a lo largo de años de actividad en comunicación, contar con el personal y los profesionales expertos adecuados y desde luego, tener un plan de gestión de crisis, serán los salvoconductos para superar tan difícil momento empresarial.

Plan que deberá determinar las estrategias a desarrollar o las herramientas con las que poder actuar en esos momentos difíciles para salir airosos del trance, asuntos éstos que veremos con más detalle en próximos artículos.