"Un buen periódico es una nación hablándose a sí misma"
Arthur Miller. Dramaturgo y guionista estadounidense (1915-2005)

8 de septiembre de 2010

La comunicación, un capote para los toros

El pasado 28 de julio, se culminó en el Parlamento de Cataluña el proceso iniciado casi un año antes para prohibir en todo el territorio de la comunidad autónoma la Fiesta Nacional. Así, los parlamentarios regionales abolieron por 68 votos a favor contra 55, las corridas de toros a partir del próximo 1 de enero de 2012, lo que levantó en el mundo de la tauromaquia las protestas, quejas y alarmas por el supuesto principio del fin de un arte ancestral.

Hasta aquí la noticia sin más, que se plasmó en páginas y páginas de prensa, horas de radio y televisión y multitud de debates en Internet a favor y en contra de la medida, y entre cuyos comentarios y preguntas surgían las relativas a las actuaciones que habían llevado a cabo toreros, ganaderos, empresarios y asociaciones de aficionados para evitar lo que al final sucedió.

Pues bien, desde el punto de vista de la comunicación, la respuesta a estas cuestiones es que estos colectivos han hecho más bien poco, por no decir nada. No han tenido en cuenta algunos de los principales aspectos a la hora de hacer frente a situaciones de crisis como la que padecen, y ahora tras el desastre, vienen las lamentaciones y la precipitación para querer actuar a través de medidas que en algunos casos no están lo suficientemente estudiadas.

Ante el proceso que se abría con la recogida de firmas que permitieron al Parlamento de Cataluña iniciar el proceso que habría de culminar en la abolición, lo primero que estos colectivos debieron hacer fue la de unir fuerzas y diseñar una estrategia de comunicación tanto para la comunidad autónoma catalana, como para el resto de España, y sobre todo actuar. No dejar pasar un tiempo que sus oponentes más organizados y con mejor cobertura política y mediática especialmente en Cataluña, supieron aprovechar.

Una estrategia de comunicación que contemplara diferentes ámbitos de actuación previo conocimiento por un lado, de los reglamentos y normativas que pudieran afectar a la medida que se pretendía aprobar, al mismo tiempo que canalizar todos los esfuerzos para trasladar a la sociedad y a los poderes públicos el interés general e importancia artística y medioambiental de las corridas de toros y su peso económico y laboral, al mismo tiempo que identificar entre los diversos responsables políticos y líderes de opinión los interlocutores adecuados más significativos para hacerles llegar sus opiniones y propuestas.

Y todo ello con las herramientas adecuadas y la elaboración de mensajes bien estructurados y con información corta, clara y concisa, que contribuyera a facilitar la interlocución, al mismo tiempo que nombrar y entrenar a uno o dos portavoces significativos que fueran la imagen del sector.

Ahora, para el mundo del toro tras haber visto lo ocurrido desde la barrera, nunca mejor dicho, el esfuerzo y el trabajo a desarrollar para intentar minimizar los daños causados deberá ser mayor, y requerirá de una estrategia de lobby y comunicación más intensa que les permita defender sus intereses, aunque el tiempo perdido ha sido precioso y les ha terminado por pillar el toro.