"Un buen periódico es una nación hablándose a sí misma"
Arthur Miller. Dramaturgo y guionista estadounidense (1915-2005)

13 de octubre de 2009

Zapatero y el protocolo como cuestión de Estado


La indumentaria que las hijas del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, exhibieron durante su encuentro con el matrimonio Obama, convirtió un acto meramente protocolario y sin mayor trascendencia en una cuestión de Estado, sobre todo cuando lo que provocó el debate y la discusión fue la imagen que de España quedó tras esa desafortunada foto.

Viendo la instantánea uno no puede dejar de preguntarse ¿dónde estaban los responsables de protocolo de Moncloa? ¿El presidente Zapatero y su esposa desconocen las normas básicas relativas a la forma de vestir cuando se acude a determinados actos institucionales? ¿No se le ocurrió a nadie de la delegación española aplicar el sentido común para evitar que las niñas acudieran a ese encuentro vestidas de semejante forma?

Nadie cuestiona el modo de vestir de las hijas adolescentes del matrimonio presidencial ni su pertenencia a una determinada tribu urbana. Lo que se cuestiona es la total falta de idoneidad para acudir vestidas de ese modo a un acto como al que nos referimos donde al no respetarse las normas básicas del protocolo relativas al vestuario, se provocó una desviación de la atención mediática y social hacia ellas, desvirtuando de manera rotunda el sentido y motivo de la fotografía, además de dejar en un segundo plano los resultados políticos de un viaje de Estado.

Lo que también se plantea con esa foto es la necesidad de saber estar en determinados lugares y situaciones que el matrimonio Zapatero y los responsables de protocolo de Presidencia del Gobierno parece que olvidaron, pues no se tuvo en cuenta que cuando se acude a determinados sitios, especialmente si son institucionales, hay que respetar y cumplir unos preceptos esenciales que eviten llamar la atención desviándola de lo que es realmente importante.

Por ello, es necesario que los responsables políticos que ostentan la representación de España en foros nacionales y extranjeros intenten conocer, asumir y cumplir ciertas reglas protocolarias, sino por ellos, sí al menos por lo que representan. De no hacerlo así, tal vez sería mejor no participar o asistir a los mismos, de este modo se evitarían situaciones fuera de lugar como la protagonizada por la ministra Carme Chacón en la pasada Pascual Militar, o el ridículo del matrimonio Zapatero e hijas en su visita al matrimonio Obama.

Una vez más desconocer o menospreciar la importancia del protocolo se convirtió en una cuestión de Estado.