"Un buen periódico es una nación hablándose a sí misma"
Arthur Miller. Dramaturgo y guionista estadounidense (1915-2005)

28 de diciembre de 2009

Perfecta puesta en escena del Rey



El mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey estuvo rodeado este año de la expectación creada por la retransmisión por primera vez en la televisión vasca y por los supuestos cambios en decorados, planos e imágenes. Pues bien, en este sentido se quedó más o menos en lo de todos los años, aunque una vez más la Casa del Rey se lució, y nunca mejor dicho, en lo que a la preparación de la imagen y telegenia del mensaje se refiere.

Cómo sabemos, quien controla su espacio ante la cámara alcanza mejor sus objetivos a la hora de lanzar el mensaje. Mehrabian señala que aproximadamente el 55% de la parte de éste es gestual, de imagen, por lo que el Rey un año más alcanzó sin duda sus objetivos, con independencia del discurso.

El escenario, la indumentaria y los gestos acompañaron de manera perfecta al Monarca, que una Nochebuena más nos dirigió sus palabras a todos los españoles desde los salones del Palacio de la Zarzuela. Pero vayamos por partes y veamos cada uno de estos elementos.

Este año el decorado de tapices, maderas nobles y espacios cerrados de otras ediciones fue sustituido por un ambiente más funcional, menos palaciego que acompañó al discurso de Su Majestad sobre la crisis, la situación política general y el esfuerzo colectivo que los españoles debemos realizar para superar los graves momentos actuales.

Nada mejor para ello que la sala de audiencias de Palacio donde Don Juan Carlos recibe a lo largo del año a ciudadanos españoles de toda condición. Una sala con esos ventanales que pudimos ver tras él, por donde se colaban imágenes de los jardines de la residencia que transmitían la frescura de una naturaleza viva, que sin duda era una metáfora de la necesidad de nuevos aires políticos y del respeto por el medio ambiente en el año de la lucha contra el cambio climático.

La presencia un año más del tradicional árbol y belén, símbolos de la Navidad, eran la plasmación de conceptos culturales y religiosos que forman parte de la identidad cristiana europea y por tanto española, en unos momentos en los que parece que aumenta o se pretende promover cierto laicismo en las sociedades del Viejo Continente.

También el Soberano quiso hacer un guiño a Europa y a la próxima Presidencia Española de la Unión con la presencia, junto a la española, de la bandera de las doce estrellas, por cierto, colocada perfectamente al contrario de lo que suele ocurrir en los actos organizados en Moncloa, donde el protocolo aplicado a las banderas deja bastante que desear.

Otro “pequeño” detalle que acompañaba al Rey en primera fila, era la fotografía del Príncipe de Asturias el día de su jura de bandera, lo que dejaba traslucir el compromiso de la Corona con España, al mismo tiempo que subrayaba la continuidad dinástica de la Monarquía en la persona de Don Felipe.

Por último, el vestuario y los gestos completaron una perfecta puesta en escena. Don Juan Carlos además de vestir con traje oscuro, camisa blanca y significativa corbata verde, acompañó sus palabras con un rico lenguaje gestual de manos y rostro más elaborado que en otras ocasiones, lo que sin lugar a dudas le permitió poner mejor el acento en aquellas expresiones y conceptos en los que quería hacer especial hincapié, para una mejor comprensión de los destinatarios de sus palabras.

En definitiva, este año el Rey mejoró su dominio del espacio ante las cámaras y su mensaje navideño se enriqueció, gracias a una buena puesta en escena, lo que sin duda le permitió sintonizar con las inquietudes de los ciudadanos que siguieron su intervención a través de la televisión.

25 de noviembre de 2009

En el caso "Alakrana", el Gobierno tocado y hundido


Ya finalizado el secuestro del atunero “Alakrana” por parte de piratas somalíes, es conveniente y didáctico realizar un análisis, aunque breve, de algunos aspectos de la gestión de comunicación que ha llevado a cabo el Gobierno durante este suceso.

Sólo así será posible saber si la actuación gubernamental se ha ajustado a lo que debe ser una gestión correcta de la misma, de acuerdo a los parámetros que una buena estrategia de comunicación debe reunir para poder hacer frente de manera satisfactoria a sucesos graves e inesperados.

Para ello vamos a basarnos en algunos de los principios esenciales en los que debe asentarse cualquier estrategia de gestión de comunicación en momentos de crisis, que en el caso que nos ocupa han brillado por su ausencia tal y como vemos a continuación:

- ANTICIPARSE A LOS ACONTECIMIENTOS. El Gobierno siempre fue detrás de los acontecimientos y de su trascendencia. Hasta que los piratas amenazaron de muerte a los tripulantes y las familias hicieron entonces desesperados llamamientos de ayuda, el Ejecutivo estuvo prácticamente ausente del escenario. Zapatero tardó por ejemplo 40 días en recibir a las esposas y hermanas de los secuestrados.

- DISPONER DE ARGUMENTARIOS Y ESTRATEGIAS ADECUADAS. De la Vega, Chacón, Moratinos o Caamaño han estado durante la crisis lanzando mensajes diferentes y contradictorios. El ministro de Exteriores desmintió a su colega de Defensa, al decir que ningún tripulante había salido del barco cuando poco antes Carme Chacón había declarado que sabía con exactitud donde habían sido trasladados los marineros desembarcados.

- DECIR SIEMPRE LA VERDAD Y NO OCULTAR INFORMACIÓN. Si bien es cierto que en situaciones delicadas como esta tiene que haber algún control en la información para no perjudicar las negociaciones, no lo es menos que un Gobierno debe informar siempre, sin parapetarse tras el “sentido de Estado” y no pedir a los medios de comunicación que de un modo u otro se autocensuren para evitar pretendidos perjuicios al caso. Sin los periodistas, la opinión pública no habría escuchado al patrón del buque desmentir supuestos disparos en el momento de la liberación, las conversaciones telefónicas entre familiares y secuestrados, o conocer las demandas de los piratas a las autoridades.

- EVITAR LA SENSACIÓN DE IMPROVISACIÓN Y FALTA DE CONTROL. Si la improvisación en general es mala, lo es de manera especial en el ámbito político. Hay que actuar con rapidez para controlar la situación y no transmitir una sensación de desdén o dejadez. En el momento álgido de la crisis Zapatero se ausentó de España, lo mismo que De la Vega de viaje en Argentina, mientras Caamaño, ministro de Justicia, hacia declaraciones sobre las andanzas de los dos piratas traídos a España y polemizaba con los tribunales, que a su vez se pasaban unos a otros a los dos detenidos para ver de quien eran competencia.

- DAR SIEMPRE LA CARA Y ASUMIR RESPONSABILIDADES. El presidente del Gobierno estuvo prácticamente ausente durante gran parte de los días que duró el secuestro, mientras que la ministra Carme Chacón al principio responsabilizó de la situación al patrón del barco, para después esconderse tras los jefes del Ejército a la hora de explicar lo ocurrido. Por su parte, la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, estuvo prácticamente desaparecida.

En resumen, estos son algunos de los principios básicos de la comunicación de crisis que el Gobierno ha ignorado o no ha sabido poner en práctica a la hora de gestionar la situación del “Alakrana”. La improvisación, la precipitación, la confusión o la descoordinación han sido en cambio protagonistas durante los 47 días de secuestro.

La falta de una estrategia efectiva y planificada de la comunicación por parte del Ejecutivo, supuso en la práctica la perdida del monopolio en la comunicación con los secuestradores y de la información a los familiares y ciudadanos. Comunicación e información que tuvieron y ofrecieron los periodistas. Eran ellos los que hablaban con el barco, con los piratas y los que contaban lo que realmente pasaba, que muy poco tenía que ver con lo que emanaba de los portavoces de Moncloa y de los ministerios implicados.

La sensación que ha quedado en la opinión pública tras la gestión de este caso es que el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha hecho más bien poco, que la situación le desbordaba y que no había ni firmeza, ni fiabilidad, ni estrategia, ni responsabilidad, ni preparación entre los responsables del Ejecutivo. Elementos estos esenciales en la comunicación y más si es de naturaleza política.

Parece que años después de la pésima gestión de la comunicación que se hizo en el caso del “Prestige”, la lección sigue sin aprenderse. En el caso del "Alakrana" el Gobierno ha sido tocado y hundido.

13 de octubre de 2009

Zapatero y el protocolo como cuestión de Estado


La indumentaria que las hijas del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, exhibieron durante su encuentro con el matrimonio Obama, convirtió un acto meramente protocolario y sin mayor trascendencia en una cuestión de Estado, sobre todo cuando lo que provocó el debate y la discusión fue la imagen que de España quedó tras esa desafortunada foto.

Viendo la instantánea uno no puede dejar de preguntarse ¿dónde estaban los responsables de protocolo de Moncloa? ¿El presidente Zapatero y su esposa desconocen las normas básicas relativas a la forma de vestir cuando se acude a determinados actos institucionales? ¿No se le ocurrió a nadie de la delegación española aplicar el sentido común para evitar que las niñas acudieran a ese encuentro vestidas de semejante forma?

Nadie cuestiona el modo de vestir de las hijas adolescentes del matrimonio presidencial ni su pertenencia a una determinada tribu urbana. Lo que se cuestiona es la total falta de idoneidad para acudir vestidas de ese modo a un acto como al que nos referimos donde al no respetarse las normas básicas del protocolo relativas al vestuario, se provocó una desviación de la atención mediática y social hacia ellas, desvirtuando de manera rotunda el sentido y motivo de la fotografía, además de dejar en un segundo plano los resultados políticos de un viaje de Estado.

Lo que también se plantea con esa foto es la necesidad de saber estar en determinados lugares y situaciones que el matrimonio Zapatero y los responsables de protocolo de Presidencia del Gobierno parece que olvidaron, pues no se tuvo en cuenta que cuando se acude a determinados sitios, especialmente si son institucionales, hay que respetar y cumplir unos preceptos esenciales que eviten llamar la atención desviándola de lo que es realmente importante.

Por ello, es necesario que los responsables políticos que ostentan la representación de España en foros nacionales y extranjeros intenten conocer, asumir y cumplir ciertas reglas protocolarias, sino por ellos, sí al menos por lo que representan. De no hacerlo así, tal vez sería mejor no participar o asistir a los mismos, de este modo se evitarían situaciones fuera de lugar como la protagonizada por la ministra Carme Chacón en la pasada Pascual Militar, o el ridículo del matrimonio Zapatero e hijas en su visita al matrimonio Obama.

Una vez más desconocer o menospreciar la importancia del protocolo se convirtió en una cuestión de Estado.

17 de septiembre de 2009

Prepararse para las crisis


La gestión satisfactoria de las crisis comienza, aunque pueda resultar extraño, años antes de que se produzca esa supuesta crisis. Es una labor lenta pero continuada que demuestra su gran utilidad cuando es verdaderamente vital para la vida de una compañía que ve cuestionada su imagen como consecuencia de un accidente o incidente, lo que la sitúa en primera línea de atención social, de manera especial frente a los medios de comunicación.

Es por ello importante que las compañías incorporen de modo definitivo planes de gestión en comunicación de crisis, del mismo modo que sus planes estratégicos de desarrollo empresarial económico, son esenciales por su utilidad para la vida de las empresas.

Una planificación efectiva para gestionar las crisis potenciales que puedan darse en el desarrollo cotidiano de la actividad empresarial, permitirá por un lado trabajar con mayor tranquilidad y seguridad, y por otro trasladar la idea de responsabilidad y compromiso social que debe tener una empresa para gestionar de modo adecuado y responsable aquellos problemas que puedan derivarse de su actividad industrial.

Es necesario además, cumplir estrictamente con la normativa industrial correspondiente, desarrollar una efectiva estrategia de comunicación dirigida a diferentes públicos, como son los medios, autoridades, consumidores, ecologistas y otros colectivos sociales a los que habrá que dar a conocer la actividad empresarial, su labor de promoción del empleo, así como de generación de riqueza a nivel local, regional o nacional.

Con esta estrategia la compañía estará preparada para hacer frente a situaciones de crisis que puedan producirse ya sean directas, es decir, como consecuencia de un suceso ocurrido en la misma empresa, o aquellas en las que ésta se vea salpicada por actividades de otras compañías de la competencia o del mismo sector.

El conocimiento generado en la sociedad sobre la compañía permitirá gestionar mejor las situaciones de crisis que puedan generarse, ya que es mucho más fácil que se desconfíe de lo que se desconoce que de aquello que sabemos como es y como funciona. Además, se tiende a ser más compresivo y tolerante con lo conocido.

Por último, mencionar que la gestión de la comunicación en situaciones de crisis requiere de la profesionalidad de expertos que conozcan el terreno en el que habrá de desenvolverse la compañía en esos momentos difíciles de su vida, en los que será necesario contar con una estrategia y un plan lo más definido posible para salir indemne de un momento que puede ser vital para la imagen y reputación de nuestra empresa.

20 de abril de 2009

Tríada Comunicación invitada al curso Comunicación de Crisis de la Asociación de la Prensa de La Rioja

La agencia Tríada Comunicación y Relaciones Públicas participó como invitada en el curso Comunicación en Situaciones de Crisis, que organizó la Asociación de la Prensa de La Rioja y al que asistieron profesionales con amplia experiencia en este tema tanto en empresas e instituciones como en gabinetes de prensa y medios de comunicación.

Tríada estuvo representada por su director, Juan Marcos Vallejo, quien en su ponencia Introducción a la comunicación de crisis. Conceptos básicos y líneas de actuación, expuso la importancia que tiene para las empresas, entidades y organismos contar con planes de gestión de la comunicación en situaciones en las que la imagen y la reputación de la organización puede quedar en entredicho, al mismo tiempo que señaló que la gestión de una crisis comienza mucho tiempo antes de que ésta se produzca, a través de la puesta en marcha de acciones de comunicación que ayuden a la imagen y reputación de la organización.

Durante el seminario y a preguntas de la Agencia EFE, señaló que en la actualidad y en estos momentos de crisis “las empresas son conscientes de que deben gestionar bien su comunicación”, al mismo tiempo que les recomendó que “aunque en estos momentos se plateen recortes presupuestarios, hagan lo contrario, comunicar que siguen en el mercado y hacen las cosas bien”.

En el seminario participaron entre otros profesionales, Francisco Rosillo, experto en comunicación de crisis, Roberto Rodríguez, periodista y miembro del Grupo Consultivo Europeo de Seguridad Alimentaria, Inmaculada Gómez Mardones, periodista de El País y Elsa González Díaz, jefa de Sociedad de la Cadena COPE.

El seminario que contó con una concurrida asistencia, tuvo lugar el fin de semana del 18 al 19 de abril en la Casa del Periodista en Logroño, sede la Asociación de la Prensa de La Rioja.

17 de febrero de 2009

Carme Chacón se equivocó


La vestimenta de la ministra de Defensa, Carme Chacón, con la que acudió a los actos de la Pascua Militar celebrados el pasado 6 de enero en el Palacio Real de Madrid bajo la presidencia de Sus Majestades los Reyes, ha levantado una polémica sobre su idoneidad, lo que ha concitado la opinión de asesores de imagen, estilistas, expertos en protocolo, políticos, periodistas y hasta feministas.

Pues bien, desde el punto de vista del protocolo, el vestuario que lució la ministra fue totalmente inapropiado para un acto como ese, y si consideramos al protocolo como saber estar, la ministra desde luego no supo estar en esta ocasión.

Algunos defensores de su vestuario han alegado entre otras cosas que lo acordado para el acto no le afectaba como titular de Defensa por ser civil, pero tendría que haberse ceñido a lo establecido para las mujeres en el protocolo del acto y más al ocupar el cargo que desempeña, por lo que su vestuario no era el adecuado para un acto de la envergadura y trascendencia como es la celebración de la Pascua Militar.

Otros también han señalado que el traje tipo esmoquin de Carme Chacón supone “modernizar” el protocolo, explicación que demuestra desconocimiento y confusión en lo que respecta al mismo. Porque siguiendo esta línea y para ser “modernos”, los hombres deberían haber acudido con traje en lugar de chaqué e incluso sin corbata, como ya hizo en su momento el ministro Miguel Sebastián en el Congreso alegando temas medioambientales, actitud por la que también se le criticó.

El protocolo y la etiqueta han de cumplirse aunque nunca imponerse, pero si en un acto cualquiera se ha establecido un protocolo determinado, debe ejecutarse el mismo, especialmente por aquellos a los que su posición institucional les convierte en protagonistas del evento en cuestión. En caso de no hacerse así, lo más conveniente es que se suprima el protocolo y que cada cual asista de la manera que mejor considere, pero no se deben dar por correctos determinados comportamientos amparándose en pretendidas modernidades.

La ministra acudió bien vestida para asistir a la entrega de unos premios o para salir a cenar con sus amigos, pero no para acudir a la Pascua Militar. Alguien le asesoró mal y Carme Chacón se equivocó.