"Un buen periódico es una nación hablándose a sí misma"
Arthur Miller. Dramaturgo y guionista estadounidense (1915-2005)

7 de mayo de 2008

La necesidad del protocolo en los negocios

El protocolo no es algo elitista, aburrido y pasado de moda que deba arrinconarse u olvidarse; el protocolo es algo vivo y que hoy en día cobra especial importancia en el mundo de los negocios.

No sólo es una disciplina aplicable a los ámbitos oficiales y solemnes, lo es también a otros como el mundo de las compañías y los negocios donde cada vez es más importante saber estar, saber organizar correctamente un acto o asistir como invitado, simplemente, a una entrega de premios por parte de alguna institución u organismo en el que estén presentes representantes de otras empresas, personalidades del mundo de la cultura, el deporte, la política o de la realeza. Por tanto, una persona no puede ni debe expresarse en todo momento de su vida social y empresarial del modo que crea oportuno sin tener en cuenta ni donde está, ni con quien está, ni a quién representa.

Y es que el protocolo regula la disposición, tratamiento y ordenación de todos los elementos de la vida social aplicable a cualquier ámbito de la actividad humana. Así, empleado en un determinado evento público, empresarial, oficial o privado, permite que el mismo se desarrolle de la manera correcta y que cada uno de los invitados sepa el lugar que le corresponde y cual es su cometido.

Cuando nuestra empresa organiza un acto, por ejemplo, la firma de un acuerdo, la entrega de un premio o un cóctel, se convierte en el centro de atención por parte de otras empresas de la competencia, de clientes, proveedores, autoridades o medios, lo que hace imprescindible que cada uno de los asistentes y el desarrollo del evento sea lo más perfecto posible, contribuyendo con ello a elevar el prestigio social y empresarial de la compañía, convirtiéndola en un modelo a seguir e incluso a superar.

Igual ocurre cuando debemos acudir a un acto en representación de nuestra compañía. En este caso, nuestro comportamiento y actitudes deben ser las correctas y adecuadas, demostrando con ello que sabemos estar en cualquier ambiente, representando dignamente a nuestra empresa.

Saber saludar a determinadas personas en razón del cargo o responsabilidad que ocupan, llevar la indumentaria correcta o conocer el protocolo en la mesa, nos convertirán en el invitado o el anfitrión perfectos.

Pero todo ello no es posible si no se cuenta con los conocimientos adecuados y con el entrenamiento necesario que nos permita afrontar la actividad social con seguridad y buen hacer, siendo imprescindible el asesoramiento de expertos en la materia que nos señalen los aspectos más importantes para lograr desenvolvernos correctamente.

Como decía Tayllerand “Solo los tontos se burlan del protocolo. Simplifica la vida”, pues se trata sólo de hacer las cosas de la forma adecuada.